lunes, 24 de agosto de 2009

EL ARCA DE NOE URUGUAYO.

Si, aunque no lo crean, el famoso relato bíblico se repite en Uruguay, por estos días.

En aquel tiempo el Señor le habló a Noé Uruguayo y le dijo: "Dentro de 6 meses haré llover cuarenta días y cuarenta noches, hasta que todo Uruguay sea cubierto de agua y toda la gente mala sea destruida. Pero quiero salvar a los buenos y a dos criaturas de cada clase viviente en el planeta. Te ordeno construir un arca".
Y entre rayos y centellas le dio las instrucciones de lo que debía hacer, mientras tembloroso Noé Uruguayo solo atinaba a decir: "Ok, Señor, Ok".
"Seis meses y comenzara a llover!". "Más te vale tener el arca lista a tiempo, o aprende a nadar por el resto de tu vida".
Pasados los 6 meses, el cielo se nubló de golpe y el diluvio comenzó.
El Señor se asomó entre los negros nubarrones y pudo ver a Noé llorando en el patio de su casa de la Curva de Maroñas y no vio ningún arca.
-¿Dónde esta el arca, Noé? - preguntó furibundo.
-Perdóname, Señor - suplicó el pobre hombre -, hice lo que pude pero encontré grandes problemas:
Primero, tenia que buscar un permiso de construcción en el BPS y pagar unos impuestos altísimos para poder sacar los planos.
Después de eso me exigían que el Arca tuviera un sistema de seguridad contra incendios, lo que solo pude arreglar sobornando a un funcionario.
Entretanto, los vecinos se quejaron de que yo estaba construyendo el arca en una zona residencial, y en eso perdí varios meses en visitas inútiles a la Intendencia.
Mas, el principal problema fue conseguir suficiente madera para fabricar el arca, pues el Ministerio de Medio Ambiente no quiso entender que se trataba de una emergencia, y ordenaron extraer la madera de especies no nativas, y tomarla específicamente, de pinos árabes, -que no se dan en el país-. Cuando dije que eran órdenes tuyas para salvar a la especie humana y a los animales, me preguntaron si estaba loco o representaba los intereses de una multinacional.
Entonces aparecieron los sindicatos que, apoyados por el Ministerio de Trabajo, me exigían dar empleo a sus carpinteros afiliados.
Mientras tanto, comencé a buscar los animales de cada clase y tropecé con los Ministerios de Salud y de Ganadería que me obligaron a llenar muchísimos formularios y pagar otros tantos impuestos antes de poner a los animales en cuarentena para poder embarcarlos en el arca.
Obras Públicas, por su parte, pidió un plano de la zona que iba a ser inundada y le envié un mapa de Uruguay. Casi me matan.
Por último, la Policía me hizo un allanamiento, dicen que en busca de drogas y me desbarató lo poco que ya había logrado avanzar en la construcción del arca.
El cielo empezó a despejarse. Salió el Sol y un arco iris iluminó el firmamento.
-¿Quiere eso decir, Señor, que ya no vas a destruir a Uruguay?- preguntó Noé uruguayo.
-No- respondió una voz entre las nubes -, de eso se encargaron los políticos desde hace más de un siglo!!!

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